11 noviembre 2011

25 octubre 2011

ÁRBOL GEN EA LÓGICO remix... y lo que queda

Desde pequeño me he sentido como un extraterrestre en mi familia, la pieza que no encajaba en el puzzle, el patito feo, la oveja negra. No problem: me gustan los extraterrestres, en fin, de allá venimos; el patito feo fue un cisne bello desde que nació; el negro es un color elegante, con sus silencios llenos de misterios por resolver y la oveja negra es menos oveja por ser negra.

Y el puzzle está lleno de pedazos embutidos a lo bruto, presionando los unos a los otros, constreñidos, forzando su unión (des)gracias al miedo.

El caso es que ayer hablé con mi abuela materna muerta y me dio su bendición para dar un leñazo al puzzle familiar,  pues allá voy.


Los abuelos de mi abuela materna se llamaban Francisca (apodada como Kikona) y Segundo y eran molineros. Tuvieron 6 hijos: 3 hombres y 3 mujeres. Las 3 mujeres se hicieron monjas y emigraron a Francia, Modragón y Valladolid. De los hombres, uno permaneció trabajando el campo y los otros dos fundaron una central eléctrica cuando en aquella época llevar la luz por un cable era casi ciencia ficción. Uno de estos pioneros se llamaba Andrés y su apodo era “El Tremendo”. Seguramente algo tuvo que ver su madre Kikona. Orgulloso de su mote bautizó a la central como La Tremendina. Qué cachondo el tío. Y tremenda pasta hicieron. Andrés “El Tremendo” se casó con una tal Anselma. En 1916 nació su tercer hijo, mi abuela, Teodora, la que más me habla desde el más allá. Dos años después, su madre Anselma murió por la pandemia de gripe de 1918. Su marido Andrés se volvió a casar y murió años más tarde mientras lo operaban en su central eléctrica de peritonitis, seguramente por tomarse las cosas tan a la tremenda.

Mi abuela heredó y después vendió su parte de la central eléctrica para comprar varias tierras y un piso en Burgos. También heredó el carácter tremendo de su padre sin referente materno. Qué difícil debió ser recibir toda esa fuerza masculina sin la intuición, la receptividad, el cariño, sin la visión en conjunto, sin el misterio, sin la luna, sin la noche femenina.  Coqueta, agresiva, dominante, luchadora, resistente, orgullosa, religiosa… se casó con mi abuelo Emilio, un agricultor, molinero y después operario de una fábrica de radiadores, tranquilo, sumiso, ordenado, sencillo, apocado y reprimido… y con unas orejas muy grandes. Su madre también murió por la gripe de 1918. Su padre murió con 94 años y, al parecer, era un tío muyyyyy majo. Tuvieron 7 hijos, todas mujeres, menos uno llamado Jesús, que murió, siendo niño, de meningitis, que es una inflamación de una membrana que protege el cerebro y la médula. Tal vez ante el poderío tiránico de su madre y la falta de pelotas de su padre se rindió, perdió la esperanza de encontrar su espacio vital más allá de su madre y libró la guerra dentro de su cabeza. Desde entonces ningún espermatozoide de mi abuelo se atrevió a ser hombre.

Creo que mi abuela se arrepintió toda la vida de haber vendido su parte de la central eléctrica. Su orgullo era contradictorio, simulado. Aquel “error” de vender su parte de la central no lo asimiló, no lo tragó. De hecho se atragantaba muchas veces con la comida. Tras su orgullo se escondía su sensación de haber cometido una estupidez y de no tener la suficiente humildad para pedirse perdón y dejar de culpabilizarse. No paraba de quejarse de la falta de dinero. El caso es que no era pobre, simplemente no era tan rica como antes. La envidia la corroía por dentro al ver a sus hermanos más "prósperos", emoción que jamás integró ni exteriorizó conscientemente... no vaya ser que Dios la castigara.

Las 6 hijas han permanecido solteras menos mi madre. Guapas, coquetas, tremendas, luchadoras, víctimas, culpables, con una tendencia excesiva a llamarse tontas y a creerse pobres. El sexo: tabú. “¿Para qué un hombre si nuestra madre ya es padre y madre?" ¿Para qué un padre si no existe? Pero cargar con una responsabilidad que no pertenece, sobrecarga… los hombros, la espalda… y al final se hace insoportable y el cuerpo dice basta y se rinde. Así murió mi abuela, agotada, resistiendo hasta el último aliento, totalmente doblada a la altura de las caderas, formando un ángulo de 90º, como si la tierra la empujara hacia sí para enterrarla. 
Mi abuelo murió a los 96, pocos años más tarde. Descargado de presión, sin responsabilidad como padre, gozó, en general, de buena salud, excepto… ayyy… de su corazón. Sus emociones rozaban su corazón como pequeñas olas sin fuerza, creando una vida en una aparente calma. Porque para las tempestades ya estaba la tremenda de su mujer. Pero su corazón sí tenía emociones, y fuertes (como el de todos): quería saltar de alegría, salirse del pecho por amor, encogerse al  llorar, agitarse ante las injusticias… Harto, un día, su corazón explotó y atacó con un latido tan vital como mortal… y se paró. Los médicos le dieron nitroglicerina (un explosivo, jajaja) para reanimarlo. Pero mi abuelo, que se recuperó, no quiso entender lo que su corazón le decía y continúo autodominándolo, en especial su agresividad… depositando energía que se iba estancando y estancando… hasta que volvió a descargarse en forma de un nuevo ataque y otro más. Al final, dejó que le pusieran un marcapasos y así consiguió un corazón robot y que fuera su cabeza la única y absoluta gobernante de sí: un cerebro ordenado, preciso, reglado, racional, sin sobresaltos, dictando normas estrictas para una vida plana, recta, ajena, la vida de la dictadura de su mujer, aburrida, como lo es siempre vivir la vida de otros. Murió a los 96 rodeado de sus hijas pero con un miedo atroz a quedarse solo. Lloraba sus últimos años como un niño perdido en un océano de emociones, roto, dividido, partido, como su corazón.

            Y las hijas?… Solteras, creo que vírgenes todas menos una. ¿Y su deseo maternal? ¿Y su sexo? ¿Dónde fueron? Al fondo de sus entrañas más íntimas, muy dentro, lejos del alcance de un hombre medio, muy dentro, protegido de su propio miedo:  un chulazo, un macho… Solo alguien tan fuerte sería capaz de arrancar su secreto, devolverles su feminidad en todo su esplendor y liberarse de la atracción materna.  La sabia naturaleza obsequió a una de ellas (la más masculina) con un cáncer de ovarios. La quimio y la inconsciencia han hecho de ella, con el paso de los años, un vegetal, la excusa perfecta para que sus hermanas se ocupen de ella y no de sí mismas en vez de darla las gracias, dejarla ir y disfrutar de sus coños. Pero la enfermedad ajena es el disfraz ideal para no ver la propia.

Antes de hablar de mi madre quiero hablar de mi padre, de su familia. Apenas tengo datos de mis tatarabuelos y bisabuelos. Esta falta de información y dificultad para conseguirla (la mayoría no recuerda), ese silencio habla por sí mismo. Mi abuelos paternos se llamaban Martín y Felisa. Martín perdió a sus padres cuando era pequeño y fue adoptado por unos familiares que, al parecer, no paraban de cascarle y hacerle la vida imposible. Él y mi abuela se casaron muy jóvenes y para mi abuelo, Felisa (la que se cagaba de la risa) fue una bendición, su salvación, su madre, su padre, su mujer, la madre de sus hijos, su todo. La veneró y trató con mucho cariño hasta los últimos 4 años de su vida. Mi abuelo fue relojero, agricultor y banquero. Era un tío listo, moderno, diferente, hogareño, alegre, con un pelo precioso pero sin punch por sí mismo. Sin su mujer era como una marioneta sin hilos, un hombre sin sentido. El papel de padre le quedaba grande. Es como si no supiera cómo hacerlo ni quisiera aprenderlo. Mi abuela era flexible, alegre, vivaz, práctica… Contó alguna vez con arrepentimiento que cuando era pequeña ella y sus hermanos llevaban de paseo a su abuelo ciego y lo metían por mitad del estiércol para putearlo. Curiosamente mi abuela y su hermana tuvieron cataratas y uno de los hijos de mi abuela también. ¿Qué no querrían ver? Quizás que en aquella casa se respiraba un silencio espeso y pesado. Pocas veces vi discutir a mis abuelos. Pocas veces se decían las mierdas a la cara. Mi abuelo era el que mejor tenía perfeccionada la técnica de la diplomacia para evitar cualquier atisbo de enfrentamiento. Me recordaban a cuando veía a Superman de peque y decía: Y cuando caga? Por qué nunca sale cagando? Mi abuelos temían la mierda y, otra vez la naturaleza, que es una cachonda, les regaló estreñimientos varios. Cuando salía en alguna conversación la mierda (sin metáforas), mi abuela entraba en una carcacajada-trance incontrolable hipermegacontagiosa que ahuyentaba cualquier intento serio de comprensión. Las relaciones trascurrían en una miedosa serenidad, una burbuja de paz y amor que se rompió cuando mi abuelo empezó con el Alzheimer con ochenta y pico. Perdió la memoria, perdió la razón, se perdió es su más oscuro secreto y, amparado por su locura, se atrevió a romper la burbuja de paz y escupió todo tipo de insultos venenosos a sus hijos, pero sobre todo a su mujer, su salvadora, a la que no se atrevió a enfrentarse cuando estaba sano y consciente de sí por miedo a perder su sentido vital y quedarse solo y desamparado otra vez, como cuando murieron sus padres. Aún recuerdo  su mirada teñida de rabia en los últimos días de su vida.

Tuvieron 4 hijos: 3 hombres y una mujer. El mayor es del Opus, el siguiente es cura (el de las cataratas), la tercera se casó y el cuarto, el pequeño, es mi padre. Él es torpe comunicándose con la voz, frío emocionalmente, bueno, honesto, pasota, paciente, dormido, artesano y artista pero dormido, dormido en el sueño de mi abuelo, en esa burbuja podrida de paz y amor. Duro de oído, no quiere escuchar la enfermedad de mi abuelo, ese miedo a la soledad. Y grita en silencio con su garganta caliente que enfría con bebidas heladas. Y grita: quiero amor, cariño…con su ligera diabetes. Y se duerme en cualquier sitio como un ceporro huidizo. Y prefiere no ocuparse porque para eso está mi madre la Tremenda que se sobreocupa, siendo padre y madre, con sus consecuentes problemas de espalda. Ella ha encontrado en su marido la horma perfecta para su imperfección generacional, para reproducir lo que ya conoce. Él también, claro. Ella es la autoridad, la norma, el control, la dictadura que necesita de su esclavo para mantenerla anclada al pasado. Y de tanto control ha perdido el control con su incontinencia urinaria. Ella se esfuerza hasta el final, llamando generosidad a lo que es egoísmo. Ella  pide amor desesperadamente con sus excesos, un gracias para caer al suelo exhausta y quizás morir y descansar en paz.

Ambos son Santos tambaleándose en la oscuridad. Ambos luchan contra sí mismos sin rendirse a su verdad.

 ¿Y yo?

¿Quién eres? Me preguntaba el otro día mi madre desconcertada ante las serpientes que salían de mi boca, como si acabara de ver al diablo en mí. Efectivamente, soy el Lucifer de esta familia, el portador de la luz, el que se adentra en nuestras sombras y secretos para llevarme a la consciencia. Soy el que os ha perdido el respeto para respetaros, el barrendero transgeneracional, el que comprende y se mea en nuestras heridas: la culpa, el victimismo, la mala suerte, el falso orgullo, la hipocresía, el sexo tabú, el dios ajeno y vengativo, el miedo al polo masculino, el miedo al polo femenino, el miedo al odio, el miedo al amor, a romper la reglas, a cuestionar la autoridad… Soy el que grita su odio a los 4 vientos, mis ganas de mataros que os tengo a veces, de cortar el árbol, de regarlo, ciudarlo. Soy la pieza mágica del puzzle. Soy mi milagro. No quiero ayudaros. No quiero cambiaros. No quiero salvaros. Porque vosotros sois vuestro milagro. Yo soy vosotros y yo os elegí. Benditos seáis. Pronto será primavera. Mientras tanto disfrutemos del otoño.



05 septiembre 2011

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Últimamente me da por hacer música electrónica tipo... no tengo ni idea si esto es dance, tecno, trance, rave o ruido. El caso es que antes no me gustaba nada este estilo.



25 agosto 2011

«No viniste aquí a tomar una decisión, ya la tomaste. Viniste a tratar de entender por qué la tomaste», La Pitonisa a Neo


No, Oscar, tú no tienes razón.

Distinguir entre el Bien y el Mal enturbia el entendimiento, que es lo que precisamente nos aleja de la unidad.

Cuando juzgamos, cuando decimos esto está bien y esto está mal, estamos diferenciando, separando, dividiendo, destruyendo unidades. Pero..para quién está bien? Para quién es correcto? Quién tiene la razón? Nadie. Estamos todos equivocados. Tener o no tener la razón es irrelevante, es lo que menos importa.  Y digo esto sabiendo que a veces defiendo una posición con vehemencia y encono. Mientras la defiendo también sé que me ataco a través del que defiende la posición contraria. El resultado es indiferente, como lo es que gane el Madrid  o el Barca.  Lo que me gusta, lo que me importa es el partido de fútbol en  sí, el juego, la vida y no las inmundicias del resultado.

Yo elijo hacer una cosa u otra, defender una postura u otra porque no tengo más remedio que elegir, posicionarme, asumir activamente un polo, jugar en un equipo u otro… y eso no significa identificarme con él. No elegir es evitar el reto, el conflicto, la vida, el juego.  No elegir es huir inútilmente de nuestra propia sombra. Eh, pero elegir solo es huir de la mitad de nuestra sombra.

El Bien y el Mal no se unifican solos, para ir más allá hay que primero apropiarse de ellos activamente. Esto no quiere decir que pillemos un Kalasnikov  y nos pongamos a pegar tiros a todo bicho viviente porque tenemos que asumir activamente el mal, porque teníamos emociones de odio, ira, venganza y demás y debíamos expresarlas y que por eso está justificado que te pegue un tiro en toda la cara. Bueno, entiendo que alguien lo pueda hacer, como entiendo a muchos que creen estar haciendo el bien apadrinando a los negritos del Sudán y, en verdad, les está haciendo tanto o más daño que uno que les tira una granada. Es decir, entiendo un asesinato porque es entendible, no justificable. En el momento que lo justifico o lo juzgo como bueno o malo corro el riego de cometer el mismo hecho y el contrario, por precisamente juzgarlo.

El peligro es extraviarse en la acción sin contemplar cómo lo hacemos. Lo que hacemos importa poco. Lo importante es cómo, con nuestro ego o no. Siempre se llega a la barbaridad poco a poco, deslizándose a través de una serie de fases que no fueron resueltas. La primera es ver un conflicto o problema como un reto y no como una agresión. A partir de aquí hay una serie de peldaños que no me apetece contar ahora pero que terminan en la venganza gélida e impersonal, a años luz del problema primitivo.

La mayoría de las personas creen que hacen el bien pero no es así. Dentro de su intención, ciñéndome a su propio juicio de creer estar haciendo el bien desconocemos las consecuencias infinitas en el tiempo, espacio, personas, animales… de nuestros actos.  Muchos se pegarían un tiro si las vieran. Hasta los mayores sanguinarios creen haber actuado correctamente. Todos tienen sus justificaciones y sus creencias morales y su particular religión que lo defiende y su particular inconsciencia y el rollo definitivo de: lo hago por mis hijos o es que tengo que comer. No basta con la intención.

Y que tire la primera piedra quien se considere bueno.

La leyes, los juicios, el esto está bien y esto mal… empaña la visión de la realidad. La unidad no tiene límite ni condiciones, transforma el tú y el yo y el yo en tú. 

Ama el mal, lo que crees malo, y será redimido, se convertirá en bueno. Porque el mal nada tiene que hacer ante el bien, como la oscuridad ante la luz, pero necesita de él para trascender y hasta que no reconoce esa necesidad, hasta que no deje que penetre en él esa subordinación no se libera de él. Esto es algo difícil de explicar porque este lenguaje nuestro es polar, porque yo y tú somos polares y porque antes de trascender e ir más allá debemos polarizarnos. Ya ves, un electrón intentando explicar la electricidad.

Si conociéramos la vida de aquel que tanto condenamos, que tildamos de loco para alejarlo de nosotros y sentirnos a salvo de nosotros mismos, aquel que tanto asco nos da, si la conociéramos íntimamente lo perdonaríamos al instante. Porque que fácil aceptamos las faltas, errores de nuestros allegados, hijos… pero que justicieros nos volvemos con aquel que hace lo mismo pero que no conocemos.

Inspirar es el bien, espirar es el mal, por ejemplo; podría ser al revés. El uno depende del otro para formar la unidad indisoluble de la respiración. Si no sacas el aire viciado al espirar, no puedes inspirar.  Nuestra inspiración es limitada si nuestro espiración es limitada y en consecuencia la respiración. Podéis probarlo ahora mismo.  Es absurdo estar en contra de la espiración o de la inspiración. Las dos son un hecho que conforman uno solo: respirar.

Y que me decís de la soledad? Buena, mala? Depende para quién y en qué momento. Puede ser un tormento, puede ser catártica.

Y de la paz?  Si alguien dice que está a favor de la paz es que está en contra, en contra, en contra de la guerra. La guerra es la condición para que haya paz. En el diccionario pone: La paz es la ausencia de guerra. La guerra es un hecho. La paz es un hecho. Quien busca la paz encuentra la guerra. Podéis probarlo ahora mismo.

Lo expresa muy bien Goethe: "Yo soy una parte de aquella fuerza que siempre quiere el mal y siempre crea el bien."

Con esto no quiero justificar comportamientos  ilegales (aunque la justicia siempre es injusta). Lo que quiero es considerar, contemplar todas las manifestaciones humanas impasiblemente. Lo bueno o malo no depende de las circunstancias, depende de nuestra disposición hacia ellas. Las acciones, los hechos, carecen de valoración.

No, yo no tengo razón.



Tensión alargada, amigos.


22 agosto 2011

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Se aprecia mejor con cascos.


18 agosto 2011

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Estoy encantado con los Madrid-Barca. Espectacular, todo, todo. El fútbol y lo que no es fútbol. Todo un claro y vivo ejemplo de lo que somos. Me da igual que gane el Madrid o el Barca. A veces voy con uno, a veces con el otro. Verlos es el fútbol.

Entre tanta conferencia de prensa deportiva insípida, esterilizada, amaestrada, entre tanto deportista niño bueno de guión tipo Nadal, Raúl, Gasol… el Mou este, tenga razón o no (eso es lo de menos) es un soplo de aire fresco ante tanta tibieza.



Mou me cae mucho mejor que Guardiola, que me recuerda al típico amigo de tu novia que te cae mal.

Muchos dicen que Pep es un caballero, un señor humilde que sabe perder y ganar. Yo me descojono de su falsa modestia, de este radical disfrazado de moderado. Chirría como lo hacía Laporta. El hombre no está cómodo en las ruedas de prensa hace tiempo. Aparece comedido, dominándose, falseándose… Se muerde la lengua, no para de tocarse la cara. Parece estar a punto de estallar. Si por el fuera se cagaría en la virgen y en todos los santos… pero el cargo es el cargo y el personaje es el personaje.

No se puede cachondear y hacer sangre con lo del 5-0, insultar y burlarse en el túnel de vestuarios y luego largar sus chorradas en las ruedas de prensa. Decir que sus jugadores son modélicos tiene poco de señor... Alves (teatrero), Busquets (teatrero), Pedro (teatrero), Pinto (pega un sopapo a Arbeloa y agarra por el cuello a Chendo y simula el pitido del árbitro para evitar una ocasión de gol), Villa (expulsado por pegar a Ozil), son modélicos? Y Messi, que da pelotazos a la grada y escupe a rivales... ¿eso es modélico? Hay mil ejemplos en uno y otro bando. Por no hablar de la cantidad de veces que fue expulsado como jugador o el anuncio del Banco de Sabadell. La frase esa de “Yo creo en las personas” es de tarjeta roja directa por ñoña y provocadora… de vergüenza ajena instantánea.

Pep, el gentleman, ese que hace el papel de cara amable, moderada y sensata y que, sin embargo, es el que más odio destila. Se le ve en detallitos que se le escapan, como lo del balón a Cristiano Ronaldo, toda una demostración de estupidez, chulería y cobardía. Un gentleman madelman, vamos. Va de humilde por la vida cuando en realidad oculta prepotencia y colegueo impostado. Moral de doble rasero, condescendencia perdonavidas, bromitas privadas, que no hablo del árbitro pero acabo hablando, etc...

Creo que Pep ha encontrado en Mou la horma de su zapato. Mou lo sabe. A Pep le cuesta aceptarlo. Uno aparenta ser humilde y muy educado mientras que el otro mantiene una pose desafiante y algo canalla pero en el fondo hay muchas más similitudes entre ambos que diferencias. La vanidad es una de ellas. Que la vivan y la disfruten, que para eso es.




PD: Cuando Oliver Khan dijo que era el mejor portero del mundo, tenía razón porque le dieron el FIFA World Player. Fue criticado por chulo. Guardiola, aunque puede decir alguna vez: soy el mejor entrenador… no lo dice y eso, crea tanta inquina como quien lo dice con el mismo mérito

PD2: Rijarkd, que parecía un santo, acabo rompiendo a puñetazos los banquillos visitantes.

JMJ


Hoy en Madrid me he encontrado con montones de jóvenes que vienen a ver al Papa y ya de paso echarse una fiestecita.

Hace muchos años recuerdo que soñé con una fila de curas en pelotas siendo felados por unas bellas amazonas. Ellos se corrían a pesar de los  grandes y penosos esfuerzos que hacían por evitarlo.  Luego lloraban. Las mujeres trataban de consolarlos pero ellos rehuían el bálsamo y se tiraban por un precipicio hacia la muerte… menos uno. Ese era Dios. Se giró hacia mi con cara de circunstancias y se encogió de hombros.

El Papa es el Diablo, AntiJesús y, como siempre, va muy bien disfrazado.  Es un tío listo pero tonto. Me encantaría verlo fuera de sí, fuera de sí, fuera de sí.

Hace unos meses escribí: en los términos religiosos del bien y el mal, Dios y todas sus derivaciones siempre fueron la estratagema del Diablo. El mal es irremediablemente la estrategia de Dios con la mayor parte de los hombres.

Dios está en la mierda, en el odio, en la violación, en el asesinato… Esperando con los brazos abiertos,  en la muerte más hermosa. No hay juicio alguno. Hay aceptación, responsabilidad y consecuencias que hay que asumir. Solo llegan a la brutalidad los que la reprimieron, hace tiempo, cuando la brutalidad era un conflicto que debía verse como un reto. El conflicto no se resolvió y ahogado quedó en lo más profundo del cuerpo… latente, enmascarado, creciendo y creciendo hasta que reventó. El Diablo espera con la espada para juzgarte, condenarte y hacerte culpable, víctima, dependiente, sin poder, irresponsable, en la muerte más horrible.

El bien y el mal la misma cosa son. Esta verdad permanece hermética y sin sentido hasta que ambos se manifiestan y aceptan. La dualidad es el único pecado original. No es ninguna carga. Es una oportunidad que hay que vivir para desprenderse de él.

Qué razón tiene el que escribió que el mal es el trono del bien.

El Papa y toda la ideología que representa así como la mayor parte de las religiones siempre han tratado de reprimir lo que el hombre es, para que no lo sea y mantenga su confusión acicalada con la esperanza de un más allá mejor. Pero el más allá está aquí. Muchos ateos y agnósticos que creen en el aquí comparten la misma ideología en el extremo contrario.

Hoy paseando por Madrid entre los jóvenes cristianos les he visto toparse con la manifa de los “laicos” y tanta bondad católica ha saltado por los aires y he escuchado discusiones, insultos, amenazas. La pena es que acabe ahí porque es el principio de algo precioso… pero la policía o alguien siempre separa para evitar males mayores, dicen. Males menores, diría yo. El mal mayor vendrá al evitar una vez más la confrontación, el conflicto grupal e individual, el acercamiento, aunque sea a tortas. La próxima vez será peor. Y llegará un instante que al final nadie recuerde cómo hemos llegado a semejante violencia. Este conflicto lleva ahogado en nosotros miles de años.

Jesús nunca quiso decir lo que dice el Papa pero, repito, el Diablo se disfraza muy bien.

Los síntomas, emociones... han de comunicarse y no reprimirse.

11 agosto 2011

LAS ENTRAÑAS (LAS MATERIALES) DE NUESTRO MARAVILLOSO CUERPO



El resto de vídeos:
2/5: http://www.youtube.com/watch?v=Xk_sUIxtKWo
3/5: http://www.youtube.com/watch?v=fTdAjD9Q4ks
4/5: http://www.youtube.com/watch?v=We8kYgimkO4
5/5: http://www.youtube.com/watch?v=SW0czjp2aSw












04 agosto 2011

TRAICIÓN DE DIENTE BLANCO


Mmm, esas sonrisas resplandecientes, deslumbrantes, cegadoras. Esas que han sido perfeccionadas hasta convertirse en demoledoras, indestructibles, impenetrables. Sonrisas que muestran una hilera de dientes perfectamente colocados (generalmente por el dentista) que encubren de la forma más sutil posible la verdad interior. Esas que hipnotizan hasta a su dueño.

Ayer me encontré con una de esas. Es una conocida a la que hacía tiempo que no veía. Con su sonrisa  arrolladora y  constante empezó a hablarme de sus problemas. Uno de ellos era su largo peregrinaje por todo tipo de médicos y especialistas por unos dolores agudísimos en la parte derecha de su cara y su riñón. Me contaba que a veces no podía ni gesticular del dolor, que la tenían que extirpar el riñón dentro de poco, que sufría mucho y que había días que ni de la cama se podía mover, que si antiinflamatorios, que si sedantes y demás mierdas alopáticas. Todo esto sin perder jamás la sonrisa.

No, esto no es divertido ni pertenece al reino de la sonrisa.

ENTRE EL AMOR Y LA DESESPERACIÓN... TODOS LO TENEMOS...

02 agosto 2011

RECORDANDO

Si me encuentro a algo o alguien que intenta evitar mis sufrimientos, dolores o enfermedad (singular siempre... salud, saludes?), ese algo o alguien solo me va a traer más sufrimiento, dolor y enfermedad. Mi cuerpo solo es el escenario material donde se expresa lo que no se ha resuelto en mi espíritu. Los dolores solo son consecuencias, avisadores, aliados. También es cierto que el cuerpo, su forma, tan deformada a menudo por tanta evasión, represión, inhibición llega un momento crónico que ni siquiera puede expresar su función, ni siquiera el dolor. La esperanza es que la forma del cuerpo es maleable cual arcilla. Nunca es tarde. Ni la edad ni nada es un impedimento. Cuando las estructuras del cuerpo recuperan su forma, recuperan su espacio y también sus funciones, dolor incluido. La agudeza del dolor me acerca a mi verdad, tan íntima e individual como colectiva. Lo que vivo con exceso en mi cuerpo es precisamente lo que le falta a mi espíritu.

Por cierto, todo esto nada tiene que ver con el masoquismo; todo lo contrario.

09 julio 2011

QUE OÍGA EL QUE QUIERA OÍR (Mateo)

Para Perro, hermano aquí y en otras vidas.

Nos conocemos hace muchos años, aquí y en el más allá, desde el principio, cuando elegimos separarnos y probar el fruto del Árbol del Conocimiento. Todavía nos queda algo que aprender antes de regresar.

Gracias Oscar por tus presentes, que no regalos… porque a menudo has sido un faro en mitad de mis tormentas… Sé que sabes que debes regular la intensidad de tu luz porque a veces más que guiar, deslumbras.

Gracias  a todos por los que en nuestras vidas nos hemos encontrado para reencontrarnos.



Miro a mi alrededor y sonrío ente tanta mierda, tanta vanidad, tanto poder y tanta gilipollez. El alto nivel de podredumbre y sufrimiento al que ha llegado esta civilización es una buena señal. Los extremos se tocan y que nadie olvide que la mierda es el abono de las rosas… y el mal el estiércol del bien. La misma cosa son. 

Tampoco olvides ser feliz si eres feliz. Fácil, no? Pues si estás sufriendo, sufre. Si estás deprimido, deprímete.  Si tienes odio, odia… Asi con todo. Porque lo que se reprime, oprime.


Cuando mis padres me crearon yo estaba allí, con ellos, follando hacia el amor, plenamente consciente, con toda la madurez post mortem kármica, esperando a ser aspirado de nuevo hacia el mundo material. En ese instante, el tiempo volvió a existir y con una intensa calidad temporal viví todo lo que estoy viviendo y viviré, como cuando instantes antes de morir viviré todo lo que he vivido. Esa consciencia, ese destino, se pierde con la primera toma de aire; cuando salimos al mundo, el corazón, que antes era uno, se divide en dos en un acto reflejo, apareciendo así la dualidad. De ahí nuestras primeras lágrimas.

El destino es incorruptible e infinitamente poderoso. Es estúpido intentar evitarlo. "Solamente" solamente hay que caminar por él. Porque el destino se impone implacablemente como la muerte a la vida, como la espiración a la inspiración, como la noche al día. Pero el destino no libera al hombre de su responsabilidad de afrontarlo, todo lo contrario. Está ahí, siempre, hasta que lo asumes y resonas con él.  Tiene su órbita, como cualquier estrella. Si la sigues, fluyes. Si no, tropiezas y enfermas y enfermas y mueres y naces y mueres y naces hasta que aprendes y regresas a ser uno, NADIE, la UNIDAD. Nuestro destino es nuestra libertad al mismo tiempo. Cada problema que se nos presenta es algo que debemos de resolver para integrarlo y deje de repetirse.

Hoy es uno de esos días que ya viví, aunque no lo recuerde.  Hoy es un día de reconciliación entre forma y espíritu, por eso puse mis fotos en el blog, Perro.

Hace unos años vivía o quería vivir la ilusión de estar aquí, en este mundo, viviendo en el más allá. Error. Hace unos años, tras una larga inspiración espiritual, exhalé, descendí a los infiernos, aquí, con vosotros, a este mundo terrenal y enfermo y cuyo proceso de sanación ha de producirse en él para culminarse fuera de él. Fue pura necesidad de proyectarme materialmente en los otros para verme, escucharme, odiarme, integrar lo que no aceptaba de mi y terminar amándome.

Hace años, envenenado de verdad espiritual, de ser el gran observador y descriptor de la realidad, me sumergí rígido y caótico en la condición humana y  descendí de mi hipertrofiado misticismo hasta el mundo de las formas para hundirme en mi misma verdad, la única que me podía y puede curar. Descendí de mi falso más allá con orgullo artificial e inteligencia vanal, adicto a la búsqueda, sin respetar los ritmos de digestión de cada verdad. Como dios autoprocalamado me deslicé ente vosotros mirando por encima del hombro a cualquier ser humano, despreciando toda la mierda de seres que me rodeaban, olvidando que la pobreza material es también espiritual.

Me emborraché sin beber, me anestesié y brutalicé para sintonizar conmigo mismo, caí hasta la oscuridad total e hice migas con mi demonio. Fuimos de la mano para conocer a hombres ricos avariciosos y sin escrúpulos, esos que manipulan el mundo, vi en ellos mi alma y jugué con fuego para poder entrar en el mundo de las formas y vivir lo  que no había vivido… para equilibrarme: la violencia, el mal, la mentira, la traición, la enfermedad, la desgracia, la riqueza, la avaricia, la masculinidad. En fin. Para rendirme y redimirme a mi mismo y derrotarme. Dejé de luchar porque contra con más fuerza se golpea algo, como el mismo destino, con más fuerza te golpea él. 

Sigo aquí. Sigo espirando, como el Universo entero.



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El inquietante mundo de los desguaces Sr. Mentira Chiribitas Aquí no hay nada Erase una vez un sabio Lulú A la sombra Caracol col col Soy bueno pero me van a matar Greenhouse Las pajas y Dios